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La diferencia entre riesgo y peligro es que el peligro tiene capacidad de causar daño, mientras que el riesgo se evalúa considerando la probabilidad de que ese daño ocurra y la gravedad de sus consecuencias.
Si trabajas en seguridad y prevención de riesgos laborales, distinguir ambos conceptos es fundamental para elaborar una matriz IPERC, sustentar la evaluación de riesgos y seleccionar controles adecuados.
En este artículo conocerás la diferencia entre riesgo y peligro, cómo reconocerlos en situaciones laborales y por qué distinguirlos es fundamental para prevenir accidentes y enfermedades relacionadas con el trabajo.
Tabla de contenidos
ToggleUn peligro en el trabajo es una fuente, situación o característica con capacidad de causar lesiones, enfermedades u otros daños. Puede estar presente en los equipos, materiales, instalaciones, tareas o condiciones de organización del trabajo.
Por ejemplo, las partes móviles accesibles de una máquina, una sustancia corrosiva o una superficie resbaladiza son peligros. Identificarlos exige reconocer qué podría causar daño y cómo se relaciona con la actividad.
Su identificación es una base de la seguridad y salud en el trabajo, que comprende acciones para prevenir accidentes y enfermedades y proteger la salud física y mental de los trabajadores.

Los peligros laborales pueden clasificarse según la fuente o condición que podría generar daño. Una clasificación práctica incluye peligros físicos, químicos, biológicos, ergonómicos, psicosociales y de seguridad. Las categorías pueden variar según la metodología utilizada.
Son agentes o condiciones físicas que pueden afectar la salud, como ruido elevado, vibraciones, temperaturas extremas o radiaciones.
Su evaluación requiere considerar las características del agente y la intensidad, frecuencia y duración de la exposición.
Están relacionados con sustancias que pueden causar daño por sus propiedades, como productos corrosivos, tóxicos o inflamables.
Pueden presentarse como líquidos, gases, vapores, polvos o humos. Para identificarlos, es importante revisar las etiquetas y fichas de datos de seguridad, además de las condiciones de uso.
Son agentes biológicos capaces de producir efectos adversos en la salud, como determinados virus, bacterias, hongos o parásitos.
Pueden encontrarse en actividades de atención sanitaria, limpieza, manejo de residuos o contacto con materiales contaminados, entre otras.
Son condiciones de la tarea que pueden generar exigencias físicas inadecuadas, como manipulación de cargas, movimientos repetitivos o posturas forzadas.
Su análisis debe considerar conjuntamente la tarea, el puesto, las herramientas y las características de las personas que realizan el trabajo.
Están vinculados con aspectos de la organización y las relaciones laborales que pueden afectar la salud, como sobrecarga sostenida, violencia, acoso o falta de claridad en las responsabilidades.
Su identificación requiere examinar las condiciones de trabajo y escuchar a los trabajadores, además de revisar indicadores y antecedentes.
Son condiciones que pueden ocasionar accidentes, como partes móviles sin protección, instalaciones eléctricas defectuosas, objetos que pueden caer o desniveles sin protección.
Según la metodología, pueden desagregarse en categorías como peligros mecánicos, eléctricos o locativos.

Un riesgo laboral es la posibilidad de que la exposición a un peligro relacionado con el trabajo produzca una lesión o enfermedad. Para evaluar su nivel se consideran la probabilidad del daño y la gravedad de sus posibles consecuencias.
Por ejemplo, ante una máquina con partes móviles accesibles, se analiza la posibilidad de que una persona sufra un atrapamiento y la severidad de las lesiones que podrían producirse.
La evaluación también considera quién está expuesto, cómo se realiza la tarea y qué controles existen; y así decidir qué medidas se necesitan para eliminar el peligro o controlar el riesgo.
La diferencia entre riesgo y peligro es que el peligro describe aquello que puede causar daño, mientras que el riesgo se relaciona con la posibilidad de sufrirlo y sus consecuencias bajo determinadas condiciones.
Veamos a más detalle en la siguiente tabla comparativa:
| Aspecto | Peligro | Riesgo |
|---|---|---|
| Concepto | Fuente o condición con capacidad de causar daño | Posibilidad de daño, evaluada junto con su gravedad |
| Pregunta principal | ¿Qué puede causar una lesión o enfermedad? | ¿Qué tan probable y grave podría ser el daño? |
| Tratamiento | Se identifica y caracteriza | Se analiza, evalúa y controla |
| Ejemplo | Sustancia corrosiva | Posibilidad de sufrir quemaduras durante su manipulación |
| Información necesaria | Propiedades del agente o condición peligrosa | Exposición, consecuencias y eficacia de los controles |
Una forma práctica de distinguirlos es separar la fuente, la exposición y el daño posible. La sustancia corrosiva es el peligro; manipularla con posibilidad de salpicaduras describe la exposición; una quemadura es una posible consecuencia.
Esta distinción permite formular evaluaciones más precisas y seleccionar medidas relacionadas con las condiciones reales del trabajo.
Los peligros se identifican examinando las actividades y sus condiciones; los riesgos se evalúan analizando cómo podrían producirse daños y si los controles son suficientes.
En Perú, estas acciones forman parte de la Identificación de Peligros, Evaluación de Riesgos y Determinación de Controles —IPERC—. El proceso requiere participación de personal competente y consulta a los trabajadores y sus representantes.
Veamos los pasos:
Examina las actividades habituales y no rutinarias, como limpieza, mantenimiento o atención de emergencias.
Observa equipos, materiales, instalaciones, métodos de trabajo y organización de las tareas. Complementa la observación con instrucciones técnicas, registros y consultas a los trabajadores.
Determina qué podría causar daño, quién podría resultar afectado y cómo ocurriría la exposición.
Considera a quienes ejecutan la tarea y a otras personas que puedan ingresar al área, como contratistas, visitantes o personal de limpieza.
Analiza qué circunstancias podrían llevar al daño y qué gravedad tendría. Considera la frecuencia de exposición y la eficacia de los controles existentes.
La metodología debe ser adecuada para la actividad y tener criterios definidos. Asignar una puntuación sin sustento no permite comprender ni gestionar correctamente el riesgo.
Selecciona medidas siguiendo la jerarquía de controles: eliminación, sustitución, controles de ingeniería, controles administrativos y equipos de protección personal.
La combinación necesaria depende del peligro y de la evaluación. Deben establecerse responsables, recursos y plazos para implementar las acciones.
Comprueba que las medidas funcionen y revisa si quedan riesgos que necesitan atención. Actualiza la evaluación cuando cambien las condiciones o aparezca información relevante, además de cumplir la periodicidad exigida.
La coordinación entre SST y Recursos Humanos también requiere conocimientos de planillas y derecho laboral, especialmente para revisar obligaciones de seguridad social, aportes y documentación del personal.
Los siguientes ejemplos permiten reconocer la diferencia entre riesgo y peligro en situaciones laborales. Ten en cuenta que son casos ilustrativos, dado que asignarles un nivel de riesgo exige conocer las condiciones reales de exposición y los controles existentes.
| Situación | Peligro identificado | Riesgo que debe evaluarse | Daño posible |
|---|---|---|---|
| Tránsito por una zona recién limpiada | Piso mojado y resbaladizo | Probabilidad y gravedad de una caída al mismo nivel | Contusiones o fracturas |
| Operación de maquinaria | Partes móviles accesibles | Probabilidad y gravedad de un atrapamiento | Lesiones en manos o extremidades |
| Manipulación de productos químicos | Sustancia corrosiva | Probabilidad y gravedad del contacto o las salpicaduras | Quemaduras químicas |
| Permanencia cerca de equipos ruidosos | Ruido elevado | Probabilidad y gravedad del daño auditivo por exposición | Pérdida de audición |
| Traslado manual de materiales | Carga y condiciones de manipulación exigentes | Probabilidad y gravedad de lesiones por sobreesfuerzo | Lesiones musculoesqueléticas |
| Trabajo con exigencias excesivas sostenidas | Sobrecarga y recursos insuficientes | Probabilidad y gravedad de efectos adversos asociados al estrés | Afectaciones a la salud física o mental |
Por ejemplo, instalar un resguardo adecuado en una máquina puede reducir el acceso a sus partes móviles. Para comprobar la reducción del riesgo, deben verificarse su funcionamiento, las condiciones de uso y las tareas de mantenimiento.
Sí. Un peligro puede permanecer presente y tener un riesgo evaluado como bajo cuando las condiciones de exposición y los controles lo justifican según la metodología utilizada.
Sin embargo, riesgo bajo no significa ausencia de peligro ni riesgo cero. La clasificación necesita sustento y seguimiento; una exposición poco frecuente tampoco basta para restar importancia a consecuencias potencialmente graves.
No. El riesgo describe la posibilidad de sufrir daño; un accidente de trabajo es un suceso repentino relacionado con el trabajo que produce una lesión u otras consecuencias para la salud previstas en su definición legal.
Por ejemplo, la posibilidad de sufrir una lesión al resbalar forma parte del riesgo. Si ocurre una caída y la persona resulta lesionada, se ha producido un accidente. La evaluación permite actuar antes de que ese daño ocurra.
Generalmente, no. Los equipos de protección personal reducen la exposición o las consecuencias del contacto con un peligro, pero su fuente puede permanecer.
Por ejemplo, los protectores auditivos no eliminan el ruido de una máquina. Deben seleccionarse correctamente y combinarse con los controles necesarios, priorizando las medidas que actúan sobre el peligro o la exposición.
Comprender la diferencia entre riesgo y peligro te ayuda a identificar fuentes de daño, evaluar sus posibles consecuencias y seleccionar controles adecuados. Como profesional de Seguridad y Salud en el Trabajo, aplicar esta distinción fortalece tus evaluaciones y te permite sustentar mejor las decisiones preventivas.
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